No es la economía, son las expectativas

Cristián Valdivieso – Agosto 2018

Apesadumbrado, un amigo me contaba que a sus hijos no les había gustado el “resort” en una playa del Atlántico al que los había invitado. Que la playa no tenía arenas blancas, que el mar no era ni de cerca calipso y que sólo tenían el desayuno incluido.

Endeudado tras el viaje y molesto con lo que consideraba caprichos de su prole se preguntaba de qué y con qué derecho podían sentirse frustrados esos niños.

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