La diferencia entre querer gobernar y tener que hacerlo

Cristián Valdivieso – Marzo 2018

En los primeros días de su segundo gobierno, Piñera pareciera haber escuchado más la voz del pueblo que su antecesora. En una clara contraposición a la soberbia tecnocrática que caracterizó su primer mandato, hoy se nos presenta con una propuesta mucho más política que gerencial.

Las comparaciones son odiosas y en algunos casos hasta irritantes. Sin embargo, suelen ser útiles para contextualizar y proyectar escenarios. Y cuando se trata de presidentes, parecen inevitables. Más aun, cuando de pasiones y motivaciones tratan.

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